Ministerio Silvia Rodrí­guez

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1.  Tiempo de Gloria

2.  Tu Paz

3.  Llévame en Tus Alas

4.  Por la Número Cien

5.  Ruega Ante Jesús Mamá

6.  Hostia Viva

7.  Espíritu Santo Ven

8.  Eres Tú Mi Tierra Santa

9.  Confía

10. No Tengo Miedo

11. La Luz de Mi Padre

12. Gratitud

13. Postramos el Alma

14. Hoy Queremos Alabarte

15. Nos Vemos en la Eternidad

16. Te Perdono

Reseña de las canciones 

Tiempo de Gloria


01 Tiempo de Gloria


Cualquier momento, ya sea muy alegre o incluso difícil, es tiempo de gloria para los que confiamos y creemos en Dios; un Dios amoroso y providente que inclusive venció a la muerte.

El que resucitó, nos hará ver Su gloria en toda circunstancia.


02 Tu Paz


La paz que el Señor nos da, no es sinónimo de inactividad, de conformismo de falta de criterio, de firmeza o espíritu de lucha por lo que creemos.

Es más bien la seguridad y la tranquilidad que nos da apoyarnos en Él, en Su amor y en Su sabiduría para vivir cada día.


03 Llévame en Tus Alas


El Espíritu Santo, que es el amor de Dios mismo derramado en nuestros corazones, nos lleva en sus alas a conocer las correspondencias de ese amor entre el Padre y el Hijo. Y nos invita a formar parte de esa familia como hijos a los que se nos quiere abrazar, cuidar y llenar de ternuras, gracias y alegrías infinitas.


04 Por la Número Cien


El amor de Jesús por nosotros es incomprensible por su paciencia, por su intensidad y por su fidelidad.

Si nosotros comprendemos a veces, Él comprende siempre, si nosotros perdonamos dependiendo de la ofensa, Él perdona siempre, si nosotros tan solo esperamos 1, 3 o 10 años, Él espera lo que sea necesario, lo que haga falta para vernos a salvo.


05 Ruega Ante Jesús Mamá


Jesús en la cruz nos dio una madre que nos adoptó libremente para ayudarnos a caminar siempre en la voluntad de su hijo.

Ella se une a nosotros para pedir por nuestras necesidades y Jesús que siempre nos escucha, así mismo escucha también a su madre y como en las bodas de Caná transforma nuestra agua en el mejor vino.


06 Hostia Viva


La Hostia Consagrada no puede darle nada a Jesús que Está en ella pero nosotros sí, nuestra voluntad, nuestro amor, que aunque son pequeños, el Señor los hace grandes y nos corresponde devolviéndonos más gracias, bienes y bendiciones en un juego de amor que nunca acaba donde Él siempre ganará brindándonos más y más de Su gloria


07 Espíritu Santo Ven


El Espíritu Santo no sólo se manifiesta en nosotros en momentos de intensa oración, sino todo el tiempo si así lo queremos.

Todos sus dones y sus frutos, son como herramientas que el querido Señor nos suministra para enfrentar y vivir feliz y libremente cada momento diferente de nuestra vida. Es más, Él mismo quiere vivir con nosotros todos nuestros afanes, nuestros momentos de tristeza o de alegría y ser nuestro compañero de viaje.


08 Eres Tú Mi Tierra Santa


Aunque debe ser algo hermoso pisar la misma tierra que nuestro querido Jesús pisó, recordemos que Él está a un latido de distancia, justo en medio de nuestro corazón y que nosotros mismos somos su tierra Santa.


09 Confía


Confiar en Dios sin la menor duda de que dar defraudados, es El mayor regalo que nos podamos hacer a nosotros mismos   

Abandonarnos en Él, es andar en verdad, pues efectivamente, nuestro Padre Dios cuidará de nosotros con su amor y su poder    

Él sin duda, nos sacará con bien de cualquier contrariedad y cuidará que nada, ni nadie nos dañe y aunque todo parezca oscuro, irremediable o imposible de resolver, a su tiempo, veremos como salimos victoriosos en todo.


10 No Tengo Miedo


Jesús nos dice que no tengamos miedo y tiene autoridad para decirlo pues Él venció incluso a la misma muerte.

Si caminamos a diario con Jesús, no hay nada ni nadie que pueda hacernos daño, aún cuando pudieran lastimar nuestro cuerpo o nuestras posesiones, nuestra alma, que es donde debemos guardar nuestros más preciados tesoros, permanecerá protegida con la gracia de nuestro querido Señor .  

 

11 La Luz de Mi Padre


Dios no es solamente nuestro Creador, sino nuestro Padre, como nuestro querido hermano Jesús nos enseñó a llamarle: Abba, (papito).

Tanto nos amó este Padre eterno que nos quiso adoptar, que envió a su hijo único para sufrir, tanto incluso hasta morir, para que cada uno de nosotros tenga vida no sólo aquí y ahora, sino eternamente.


12 Gratitud


Reconocer que todo lo bueno que somos y tenemos nos viene de Dios es hablar con la verdad.

Agradecerle a Él por el mismo hecho de poder respirar, trabajar, soñar, amar y aún por la misma eternidad que nos regaló, debería ser un impulso espontáneo que brote de nuestro corazón agradecido y enamorado de su Señor.


13 Postramos el Alma


Jesús nos ama tanto que en un exceso de ese mismo amor, quiso quedarse Él con su vida, con sus pasos, con sus palabras, con sus oraciones, con su pasión y su resurrección en cada pequeña Hostia Consagrada.

¿Cómo entonces no postrar el alma en Su presencia y adorarle?

¿Cómo no quedarnos allí, frente a Él, extasiados como si el tiempo se detuviera?  


14 Hoy Queremos Alabarte.


Dios es amor y eso lo sabemos. Ese amor se manifiesta en nosotros concretamente en gracias y bendiciones materiales y espirituales.

Si decimos que nosotros amamos a Dios y nos dejamos amar por Él, pero ese  amor no se nota en obras concretas, viene hacer algo ficticio, superficial, con lo que nos engañamos a nosotros mismos.

Pan de harina, pan de fe, es lo que brota espontáneamente de un corazón lleno de Dios que mira a su dios en cada rostro.


15 Nos Vemos en la Eternidad.


Esa persona tan querida a partido y el dolor es tal que hasta nuestro cuerpo lo manifiesta.  El vacío que nos deja nos produce gran angustia, soledad, tristeza pero de nuevo, la resurrección que Jesús nos regalo, nos llena de esperanza, de ilusión por encontrarnos en la eternidad y el amor como siempre, suaviza nuestra pena pensando en el gozo y la gloria en la que nuestro ser querido se encuentra hoy y para siempre.


16 Te Perdono.


Ver el mundo con Sus ojos, por lo menos intentarlo, eso es lo que nuestro querido Jesús nos enseñó siempre amándonos así, sin condición y lleno de misericordia.

Librémonos del peso del rencor y abracemos a quien nos ha lastimado desde la comprensión más absoluta.