Ministerio Silvia Rodrí­guez

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Y EL RELOJ MARCA LAS 3


01 Tu Misericordia.
02 El Lago y el Sol.
03 Y el Reloj Marca las Tres.
04 La casa de mi Padre.
05 Pendiente de mi Cruz.
06 María Auxiliadora.
07 Mi Corazón por un Velo.
08 ¿Quién Irá?.
09 Mi Alma Descansa en Ti.
10 En la Santa Comunión.
11 Colosenses 1,24.
12 Mi Alcázar.

Reseña de y el reloj marca las tres

Y El Reloj Marca las Tres


01 Tu Misericordia

El rostro que más me gusta de nuestro querido Señor es el de su misericordia:   Amarnos tanto así como para exponerse a innumerables penas físicas, emocionales y espirituales es algo que escapa a toda lógica humana o a cualquier razonamiento.

Su misericordia es amor y más amor abrazado a una cruz acogiéndonos a todos en Su Reino


02 El Lago y el Sol

Nuestro querido Dios es como el sol que en esta historia hacer renacer a un lago  que se veía triste, perdido y desolado. Así como ese lago, puede estar nuestra alma, pero Él, nuestro Señor, con su gracia, nos hace renacer y como Él ve lo que podemos llegar a ser y no lo que somos, nos lleva con sus ternuras, su paz, su poder y por supuesto respetando nuestra libertad, hasta el punto en el que podemos ser lo que en su voluntad Él quiso y soñó que fuéramos.


03 Y El Reloj Marca las Tres

Jesús reparó y pago por todas y cada una de nuestras faltas de amor, esas que llamamos pecado.  

Por cada pecado, una pena sufrida por él.

Y lo grandioso de todo esto es que Sus méritos tienen carácter retroactivo, vigente al pasado, al presente y al futuro por cada uno con un amor exclusivo infinito por nosotros. Por eso el reloj una y otra vez sigue marcando las tres


04 La Casa de Mi Padre

La casa de mi Padre es casa de oración nos dice nuestro Señor, es allí donde el mismo Jesús es consagrado en cada Hostia.

Hoy sabemos que más que los templos de piedra, lo somos nosotros , templos vivos de Dios mismo que habita en espíritu y en verdad en nuestro corazón y de una manera especialísima cada vez que le recibimos en la Santa  Comunión.


05 Pendiente de Mi Cruz

Es apoyar todas sus palabras que son vida y luz con hechos.

Pendiente de una Cruz, así espera por cada uno de nosotros para salvarnos.

Cierto que resucitó pero también es verdad que sufrió y sufrió mucho por ti y por mi


06 María Auxiliadora:

“Mi auxilio me viene de Ti que hiciste el cielo y la tierra”. Aprendamos a repetir esta palabra con nuestra mamá María.

Ella, como madre nuestra por voluntad de Dios, nos ayudará a volver nuestros ojos al Señor en momentos de dificultad, de soledad, de tristeza o de incertidumbre.


07 Mí Corazón por un Velo.

Aveces pensamos como quisiéramos aliviar a Jesús en su camino del calvario.

Si bien, no lo podemos hacer materialmente y estar allí para enjugar su rostro,  sí que podemos viajar en el tiempo en las alas del Espíritu Santo y consolar su corazón con nuestro amor no sólo directamente a Él como nuestro Dios sino en el amor evidenciado a nuestros hermanos donde hemos de encontrar el rostro sufriente de Cristo.


08 ¿Quién Irá?

Nuestro querido Dios nos hace parte de su comunidad de amor, de Su familia, por eso Él mismo nos invita a formar parte de la obra de salvación.

¿Quién irá para hablar por Mí? Nos dice y nosotros, llenos de su amor, Nos   Sentimos movidos por un impulso casi irresistible a comunicar de ese infinito amor y gracia que Él nos dá a todos nuestros hermanos  


09 Mi Alma Descansa en Ti.

Descansar en Dios es encontrar el único amor que puede colmar nuestro corazón; es escuchar Su palabra que amplía nuestros horizontes e ilumina nuestras cosas superando las estrecheces y limitaciones presentes.

Es tocar la eternidad con el atrevimiento del amor que el mismo Señor nos proporciona.


10 En la Santa Comunión

En la Santa Comunión no recibimos una fuerza, una energía, recidimos al mismo Jesús con su vida, sus pasos, sus obras, sus penas y oraciones, con su resurrección, ¡en fin!, es el mismo Cristo, que en un exceso de amor, quiere quedarse a caminar con nosotros y fortalecer nuestros pasos cada día. ¿Cómo no adorarle? ¿Cómo no rendirle toda gloria y honor a Él?


11 Colocenses 1,24

Que yo complete en mi carne lo que hace falta a la Pasión de Cristo”, eso dice ese pasaje.  Pero la Pasión de Cristo ya está completa, Él pagó con sus innumerables penas todas nuestras culpas. Lo que hace falta es que nosotros nos vinculemos con nuestros pequeños o grandes sufrimientos a los méritos de los Suyos que son Divinos y capaces de alcanzarnos la misma eternidad y queramos por supuesto recibir todo el bien que en Sus penas está contenido.


12 Mi Alcázar   

Sin Mí nada pueden hacer”, nos dice Jesús, esto es estar confiados como un niño pequeño que se queda seguro en los brazos de su madre,  es la actitud de una persona, de un alma que sabe que fue creada para vivir en comunidad, en Comunión con la Santísima Trinidad.